El placer de los vinos naturales: Cauzón

 

Las ganas todavía significan lo poco de siempre. He probado un vino, un vino natural y me ha enamorado. Ensueños y lamentos al terminar la primavera. Granada es una tierra misteriosa repleta de pasadizos y cavernas, de aguas subterráneas y leyendas veladas. Me atrae cada vez más, quizá porque muchos perseguimos su esencia, su historia. En mi última visita compré una botella de Cauzón crianza de 2010. Llevaba mucho tiempo detrás de este vino y no me ha decepcionado. Aún no soy viejo y puedo con las lujurias. Se trata de un vino diferente. Los vinos naturales son vinos elaborados con las reglas que emanan de la naturaleza, sin tocarlos, sin levaduras comerciales, sin sulfitos, respetando la autenticidad del fruto, la vida misma. Hay que distinguirlos del resto de vinos, de los comerciales y de los ecológicos que luego se alteran con químicos. ¿Os habéis fijado en que todas las etiquetas de vino especifican que contienen sulfitos? Todas las botellas que contengan más de 10 mg de dióxido de azufre tienen que cumplir la ley y anotarlo para que se vea, como una advertencia. Somos un país de leyes, de cientos de leyes que no da tiempo a cumplir. Los sulfitos añadidos alargan la vida del vino, sobre todo a los blancos que se oxidan mucho antes que el resto. Algunos no son buenos, como los forajidos.

 

Este vino me ha parecido mágico. Lleva 50% de tempranillo y 50% de merlot. Resulta difícil descubrir vinos tan redondos y bien hechos en el sur. Las grandes joyas pasean ocultas detrás de los escaparates vacíos. Siempre fue así. Se trata de un vino auténtico, de corazón y garra. Hasta el diseño de la etiqueta me ha gustado. Huele a frutas, dulces, tostados y a perfumes arabescos. Tiene un color a cereza brillante, intenso. Es un vino fuerte, joven y arrollador con un cuerpo espléndido. Yo creo que tiene la personalidad de su creador Ramón Saavedra, la energía de unos terrenos semi desérticos pegados a Guadix y la sinceridad que regala la vida. En boca es potente y tiene un recorrido largo con una acidez perfecta, suave, armoniosa.

 

Respecto al precio es algo elevado, pero merece la pena probarlo alguna que otra vez, cuando descubras que es bueno pensar en la realidad de las cosas y cuando llegues a la conclusión de que, a veces, tienes que dar un paso más para acercarte a la verdad. Tu realidad.

P.D. Sigue pendiente probar su Pinot Noir.

 

Mira cómo saben vender los franceses productos españoles

 

Atiende a una clase sobre la cultura del vino en España de la mano de Ramón Saavedra.

 

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