Cristina Calvache, blanco de Albodoluy
Tenía este vino entre dientes. Hacía tiempo que oía de la familia Calvache y sus vinos con nombre de enóloga: Cristina. Incluso los había visto por facebook en “Megusta” y otros lares. Están ganando premios a nivel nacional y están de moda en Almería. Así que cuando me topé por casualidad con este vino en los estantes de Alcampo agarré la botella con las dos manos y salí echando leches del lugar.
Atravesé Zara y las tiendas aledañas buscando la tranquilidad de unos rayos de sol, pero extraños ruidos me perseguían. Yo creo que eran pasos. No giré la vista en ningún instante ante el riesgo de ser arrollado por varios fornidos de seguridad. Llevaba unas zapatillas con suela de gel por si encartara, y en ese momento conseguí hacer buen uso de ellas. Finalmente, ya a salvo, pude contemplar entre mis alegres manos la belleza de una botella alargada de vidrio azulado que contenía la fruta de los dioses. Al abrirla, un color pajizo suave me sorprendió.
Es un vino blanco y no conocía este tipo de uva: jaén blanca. Es autóctona de la zona de la Alpujarra baja almeriense, criada entre terruños secos y rocas escarpadas bajo las aguas de Sierra Nevada. Lo de Jaén desconozco su origen pero su provincia está situada a varios cientos de kilómetros de Alboloduy. En nariz me pareció un tanto flojo. Noté la manzana, otras frutas muy sutiles como el melocotón y el albaricoque, pero no di para más. Sigo con la alergia. Es un vino muy ligero, muy delicado, todo lo contrario que “el Flor de Indalia” (ya catado en este blog) que irradia flores como su propio nombre publicita.
En boca este vino me continuó pareciendo flojo, pero con gran sutileza solo en sus primeros sorbos, afrutado, agradable, ligero, delicado y con una estupenda acidez. Tiene un postgusto largo y seco. Se nota que está bien hecho, bien estructurado, conjuntado con unas ligeras notas alcohol. Muy placentero para acompañarlo con arroces y pescados . Poco a poco me fui enganchando a su trago fácil y fui apreciando con mayor profundidad sus genuinas cualidades. Lo encontré bastante original.
Como nota final, he de decir que han llegado a mis oídos susurros de un syrah de Cristina Calvache que cosechan premios a doquier. Habrá que seguir investigando.

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