GIN XORIGUER, aires británicos de Menorca
Cuando Sir Richard Kane tomo posesión de su cargo como gobernador de la isla de Menorca a principios del siglo XVIII, nueva colonia británica en virtud del Tratado de Utrecht, dicen las malas lenguas que le susurró al oído a Lady Regmington, con la que compartía algo más que una amistad, que iba a echar mucho de menos dos cosas en su nuevo destino: los paisajes de su Irlanda natal y su aguardiente favorito por aquel entonces, el GIN.

Lo que no imaginaba el bueno de Sir Richard es que ante la abundante demanda por parte del invasor inglés de tan delicioso brebaje, los avispados artesanos mahoneses decidieron solucionar el problema fabricando su propia ginebra, importando bayas de enebro y fabricando su propia ginebra usando alcohol viníco propio del mediterráneo.
Así, algo tan british como la ginebra, encontró acomodo en forma de invasión cultural en tierras menorquinas, que desembocó en pleno siglo XX en el cuidado producto que estoy intentando contextualizar históricamente, porque aunque no lo parezca, en Ajilimojili también leemos libros.
Con el nombre de XORIGUER, que es el nombre de un viejo molino de viento que da lustre a la etiqueta, se viene produciendo desde mediados de la pasada centuria una ginebra menorquina que nada tiene que envidiar a las elaboradas en la Pérfida Albión.
Una ginebra de origen tradicional y familiar que, poco a poco, ha ido ampliando su mercado buscando nuevos horizontes, manteniendo intactas sus cualidades y calidades. Esta peculiaridad, y la ausencia de publicidad, hace que su distribución no sea generalizada, lo que hace aún más difícil conseguir una botella en la península.
Es menester degustar el trago largo despacio, slow drink que se llama, para apreciar los matices que la mezcla de hierbas aromáticas esparce en nariz y boca, distrayéndose en el espacio retronasal donde se hacen más intensas las sensaciones.
Se puede tomar solo, aunque se recomienda conjugarlo con una tónica en condiciones. Los combinados más populares y consumidos son el llamado ‘pellofa’, añadiendo un poco de sifón y corteza de limón; y sobre todo la ‘pomada’, con limonada, la opción más extendida entre los menorquines.
Ambas variantes son deliciosas, aunque yo me quedo con el combinado habitual: tres segundos de ginebra, a cierta distancia del vaso para oxigenarla, la tónica hasta completar el vaso ( siempre ancho) y la preceptiva peladura de limón ( cuidado en este punto, que no hay que echarle el limón, puesto que vamos buscando su perfume, no su acidez).
Ahora que el buen tiempo acompaña y las tardes son propicias para dejarse seducir por los pequeños placeres, nada mejor que disfrutar un atardecer frente al mar, en buena compañía y dando pequeños sorbos a un gin tonic de Xoriguer.
Por cierto, Sir Richard Kane vivió en la isla durante 24 años, hasta su muerte, enamorado de Menorca, sus gentes y, estamos seguros, su ginebra.
Para rematar, una aportación del maestro coctelero Gabriel Andreu, tomen nota del consejo, que este hombre sabe lo que se mete en el cuerpo:
Otra forma de tomar un gran gin tonic de ginebra xoriguer…. ginebra que ademas esta muy buena sola, eso si helada…. se deja la botella en el congelador. La ginebra tiene que estar helada y la tónica a 4º C. Y respecto a las cantidades — aspecto clave — una por tres, es decir, por cada medida de gin tres de tónica. Como complemento cubitos de hielo de agua descalcificada, justo los que venden en las gasolineras y un toque de ralladura de limón verde. Media vuelta de cucharilla y a disfrutar. ¿El vaso? Copa balón o vaso sidra, que casi lo prefiero.
También esta muy buena en forma de pomada, es decir, acompañada de limonada o refresco de limón.
Ingredientes: Ginebra Xoriguer, lemonade fever tree, lima y hielo. Lo mas importante es enfriar bien el vaso con mucho hielo, y antes de proceder, quitarle el agua al vaso.
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