Terras Gauda
¡Tomaaa vino blanco! Suave, cadencioso, sincero y con marcado acento gallego. Apenas se aprecian los carbónicos y eso te hace saborear sus afrutados, los cítricos y cada una de sus dadivosas notas vegetales.
Con este calor de verano se agradece beber algo fresquito y se gana alegría pal cuerpo. La botella la encontré en un centro comercial por la mitad de precio y no tardé en agarrar tres con una mano. Tienen que espabilar. Después de un año en bodega la descorché con elegancia extrema (la caballerosidad no ocupa lugar).
Un color pajizo intenso y un aroma redondo me noqueó las branquias es su primer asalto. Fue demoledor. En boca es potente y posee buen cuerpo. Lo noté muy agrabable y muy bien hecho. Los orihundos de las orillas del Miño de tiempos pasados siempre supieron hacer bien las cosas y sus decendientes las mejoraron.
Este es uno de mis albariños preferidos aunque ansío encontrar más.
Color: Amarillo intenso.
Olor: Frutal a piña, melón, manzana y algunos cítricos.
Boca: buen ataque, acidez compleja, suaves amargos y postgusto largo.

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