En septiembre, de vuelta a los bares: Bar Mondrian

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Dicen que: “no hay mejor comida como la de la madre” y Juan lo sabe. Luego está la que tú haces y la de tu pareja, en el orden que prefieras. Eso pasa casi siempre y no es simple casualidad. Intervienen las vivencias, los recuerdos y el puro acto egoísta. Entrar en la cocina no es nada fácil a pesar de la insípida moda que nos muestra ahora la televisión. Entretenimiento sin valores. Las modas siempre han de ser pasajeras.

El bar Mondrian es un bar muy curioso. Juan guarda la esencia de la simpatía, el esfuerzo y el grado de locura y la sonrisa necesaria para que el lienzo coja forma. Él no es de academias ni de escuelas, ni de competiciones por la receta de la mejor cebolla caramelizada. Viste de colorines y trabaja sin esconder nada. Juan es como su bar y no guarda secretos. El Mondrian es así te guste o no. Se sitúa a espaldas de la zona de nuevos bares de la ciudad en el centro del barrio de Villablanca, pegado a bares diseñados por nuevos empresarios venidos del centro: Jarana, Andaluz 2, Tango… No es malo ni bueno. Es cuestión de gustos.

 

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El Mondrian es una cosa que aparenta ser otra. No es que destaque su decoración. Parece más una cafetería de cuadrados de plástico, una heladería o un pub moderno de pueblo con un pasillo demasiado largo. Y te das cuenta de que eso fue así antes de que cambiara de dueño. Más realidad y menos arte. Lo malo es que no asocias ese diseño con la comida que ofrece, porque topas con tapas hechas de verdad, como las que te haría tu madre si la visitaras más a menudo.

Las cosas son así y esa es una incongruencia porque detrás de la barra no está una sociedad limitada, ni una cooperativa de socios que traen las últimas tendencias gastronómicas del mercado de San Miguel, sino una familia de toda la vida, gente joven que hace lo que sabe con las mejores materias primas, sin escuelas de hostelería ni premios de certámenes de tapas estrella. Alpujarreño, tabernero, salmorejo, ensaladilla rusa, pincho, hamburguesa, tortilla… Y los fines de semana arroz, trigo y berza… Tapas caseras.

Por eso Juan es así. Por eso su mujer está en la plancha preparando las hamburguesas más sencillas y de mejor calidad que he probado. Y por eso su madre es la encargada de las tapas de olla, de las tapas de toda la vida, tapas de Almería a las que les gusta comer a los buenos hijos.

Eso es lo que quizá te haga sentir como en casa si es lo que andas buscando en un bar.

 

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Alpujarreño

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Tabernero

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Trigo

 

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