Calvente Castillejos y un viaje al vino de Granada

calvente

 

 

Este es un post antiguo pero quiero regresar a Granada para la búsqueda de un vino diferente y decidí recuperarlo del cajón desastre mientras llega su momento.

 

En mi última visita a la ciudad nazarí me acerqué a La Gran Taberna. Es una tasca antigua y noble que incita al visitante a atravesar sus puertas y que se alimenta de la historia de una decoración mobiliaria ya algo arcana y del sufrido turista perdido en su estómago ruidoso. Se sitúa en una esquina de Plaza Nueva (justo donde comienza la cuesta de Gomérez) y allí probé un vino de categoría. Al menos eso le sugerí al camarero que me recomendó sin dudarlo el tinto Calvente Castillejos y una tapa más que considerable de bacalao con tomate. Es un excelente vino “made in Granada”. Me dijo que no me iba a decepcionar. Y así fue. Presenta en la boca una buena acidez con ligeras notas a chocolate y frutas maduras y con un final muy largo. Es fresco, sabroso y contundente. Me gustó. Sí, un señor vino granadino con un buen corazón. En la provincia de Granada se están produciendo vinos excepcionales estos últimos años a precios algo elevados. No todo podía ser perfecto.

 

Mas tarde, de regreso a Almería, me acerqué a Bodegas Cauzón en Cortes de Graena (próximo a Guadix) para comprar un vino especial, diferente con una uva excepcional: la pinot noir. Rareza única que Ramón Saavedra lleva cultivando con toda la dificultad que denota este tipo de uva en zonas semidesérticas con resultados extraordinarios. En Francia su vino se lo rifan. Eso leí en su blog que sigo con fidelidad. La pinot noir hay que tratarla con mimo, su piel es tan fina que si la rozas con los dedos se despelleja y cualquier producto químico la puede aniquilar. Es la favorita del protagonista de la película Entre vinos. Nota cinéfila reconstituyente. Ramón lo sabe y cuida con cariño cada uno de sus racimos, sin prisas esperando pacientemente que las suaves lluvias y las estaciones templadas los hagan crecer.

 

La mala fortuna me hizo no encontrarlo en la bodega a pesar de haber hablado telefónicamente con él. Los vecinos me aclararon que había salido a preparar la fiesta del final de la vendimia con sus trabajadores. Así que tendré que regresar a por esa botella deseada. Y ese momento está cerca.

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