Croquetas viajeras: Keki tapería (Murcia)

Aprovechando unos días de asueto navideño nos acercamos a la vecina Murcia atraídos por las buenas críticas que estaba recibiendo este local y en concreto, sus famosas croquetas.

Ubicamos Keki Tapería (www.kekitaperia.es) en un lugar inmejorable, justo en el centro de Murcia, entre la Catedral y la Calle Correos.

Nos cuentan que se ha convertido en referencia en entre los restaurantes murcianos y que su joven chef, Sergio Martínez (cocinero del año en 2008), está dando mucho que hablar con su cocina creativa.

Pero vamos a lo que interesa al infatigable lector de Ajilimójili, el tema croquetero.

Enseguida leemos en la carta un anzuelo infalible: croqueta cremosa de bellota y la acompañamos con un canelón de pato para ir catando manjares.

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La croqueta, más esférica que alargada, cumple lo que promete, una suave bechamel, muy cremosa, y ligeros toques de ibérico en un empanado en su punto, casi una tempura ( no en vano está rebozado en panko, un pan japonés). Se deshace en la boca, como a mi me gusta, dejando un recuerdo emborronado al jamón y en dos bocados ha pasado a formar parte del Salón de la Fama croquetero de este blog.

Los canelones no bajan el nivel, y continuan con la línea suave con la que hemos comenzado. La pasta esta al dente y se acompañan con una salsa con toques de mostaza.

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La verdad es que la carta invita a dejar volar la imaginación, desde una adaptación del tradicional cocido murciano, a un taco de bacalao con tempura, tinta y ajo. A parte siempre hay novedades o platos del día que van variando a lo largo de la semana.

 

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Recaemos en las croquetas una vez más y cambiamos de tercio para probar uno de los platos para compartir que más nos llaman la atención: el tataki de atún, aceite y brasas. Perfectamente marcado en la plancha el atún, aderezado con cebollino y con un wasabi sin estridencias, envuelto en salsa de yogurt.

Un gran acierto lo del aceite de brasas, servido en una pipeta para dosificarlo a nuestro gusto.

Finiquitamos la visita con lo que ellos llaman las Cosicas Dulces y elegimos Crema de Vainilla acompañada de Galletitas de Lima que nos dejan con una ligera sonrisa en el estomago para emprender el viaje de vuelta a Almería.

 

 

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