Toni García, Espacio Gastronómico

La reciente apertura del hotel Ah! (Avenida Hotel, haciendo alusión a su ubicación en la Avenida del Mediterráneo, 281) nos invita a conocer la nueva propuesta de Toni García en el ámbito de la gastronomía local.
Tras su travesía por diferentes cocinas de la capital, aterriza ahora para hacerse cargo de la zona de restauración del nuevo hotel, bautizada para la ocasión con el rimbombante concepto de espacio gastronómico, que aglutina un espacio multidiferencial con zona de tapeo, teppanyaki y restaurante, así como un Salón Lounge para los combinados y licores espirituosos. También cuenta con una terraza interior que a buen seguro estará concurrida este verano.
Un espacio diáfano y muy bien iluminado, donde todo queda a la vista, desde la cocina a la bodega, y abierto a innovaciones, algo de agradecer en el entorno almeriense, poco dado a experimentos.
Las tapas mezcla de tradición y modernidad, como viene siendo habitual en locales de este tipo, se dividen en tapas gourmet y de cortesía (la tapa de toda la vida incluida en la bebida que es tradicional en Almería).
Entre estas últimas, donde hay alguna broma de mal gusto que a nuestro entender sobra (¿aceitunas verdes? ¿almendras?… ¿estamos en Almería?), y nos decantamos por empezar, como siempre, por las croquetas.
Nosotros, acostumbrados a no dejarnos epatar por el oropel de la tapa de diseño, siempre definimos la cocina de un local a través de las croquetas. Como los chamanes que interpretan las vísceras animales para pronosticar la cosecha del año, si una croqueta es buena, quiere decir que la cocina trata bien sus ingredientes y el resto de platos deben ir en consonancia.

En este caso, pese a una buena textura, la croqueta se acaba perdiendo en una indefinición en cuanto al sabor, creemos que eran de pollo, pero no apostaríamos nuestro sueldo, y adolece de la personalidad propia que debe exigírsele a una buena croqueta.
Catamos también la minihamburguesa de rigor, apellidada con el nombre del hotel, que esta bien aderezada, y se deja comer con buena actitud, es de agradecer la hortaliza entre la carne y el pan con forma de espiral.

El lomo en orza, emplatado en una lata de conservas, esta correcto y no demasiado aceitoso.

Y en cuanto al bacalao con tomate, se notaba la frescura del pescado y es una buena opción para los que no quieren arriesgar.

Quisimos probar también el montadito de lomo a la brasa, pero no les quedaba, no se si eso es bueno o malo, lo dejo a su sabia interpretación.
La cerveza con la que trabajan es Estrella Damm, y en cuanto a la bodega-vinoteca cuenta con más de un centenar de referencias de todas las demarcaciones y denominaciones del país. Según parece la carta de vinos tanto en el restaurante como en el bar de tapas será móvil, y quedará modificada quincenalmente, otra idea brillante para ganar adeptos.
En definitiva, un espacio a seguir, que en cuanto al tapeo, necesita algún sesgo de identidad más allá del apellido de su chef, para convertirse en algo que vaya más allá de la corrección política y la coherencia hotelera. En todo caso es muy apetecible para familias con niños, dado el espacio para cochecitos que ofrece, y es una alternativa a valorar en una de las zonas de tapeo mas heterogéneas de la capital.
A seguir con esta labor de servicio público, si señor
En eso andamos