Taberna vasca Añorga y Casa Rojo: una combinación perfecta
Hoy la cosa va de vinos en la Taberna vasca Añorga. Ya sé que no pone en su nombre la palabra “Bar”, ni el nombre rememora algún tema de folclore andaluz, ni sirven tapas con el precio de la bebida. Todo es raro, muy raro.
Claro que a estas alturas de la vida no os tiene que importar el nombre, ni el lugar donde lo han abierto (en la Plaza Vieja), medio en obras y algo separada de las calles de bares por antonomasia. Es más, los precios no son que digamos económicos. Eso sí, se trata de uno de los mejores sitios para comer hoy día en Almería.
¿Qué es lo que tiene? Para comenzar, el trato exquisito de sus camareros. Los detalles y las formas que no es poco. Entre los camareros destacaría a Sissi como una gran anfitriona. Luego continuamos con la calidad de sus elaboraciones de la mano del Chef Joseba Añorga. ¿Ah, que es Vasco? Por eso todo esto. Este lugar ofrece unos pintxos en miniatura de alto nivel, creativos y de una enorme calidad. No va a ser fácil encontrar algo así en Almería, una ciudad aislada orográfica y culturalmente.
Y encima cuidan su carta de vinos. En eso Sissi está poniendo un gran interés, y el pasado 27 de noviembre organizó una cata de vinos de “Casa Rojo”, una familia de bodegueros murcianos que ha entrado con gran fuerza en el mercado nacional con diseños para jóvenes y vinos muy atrevidos. Ajilimójili fuimos invitados junto a David y María, unos grandes entusiastas del vino y sus secretos.
Vayamos a la cata. Gonzalo Fernández de Córdova (no es el Gran Capitán de la Reconquista) es el director comercial-sumiller y nos explicó la evolución de esta bodega de vino de Jumilla, que se ha atrevido a producir vinos monovarietales de varias denominaciones de origen españolas, llevando el marketing y el diseño hasta cotas desconocidas en el mundo de los vinos, buscando a un sector más joven. Algunas de las ilustraciones de las etiquetas han sido encargadas a dibujantes de la revista “El jueves”.
El maridaje lo hizo Joseba Añorga (tanto el sashimi como todos los pintos) y casi que nos encantó igual o más que el vino.
El primer vino fue un albariño espectacular, “La marimorena”, con un enorme postgusto a manzana que le dio el tiempo de la crianza sobre lías. Gonzalo nos explicó el proceso de lías y David completó la disertación de las lías con ejemplos sobre la madera de roble francés (la mejor para el vino) mientras engullíamos la comida. Lo acompañó un sashimi de aguja con sésamo negro delicioso, aunque creímos que podía servirse incluso con alguna carne.
El segundo vino fue un Rueda algo más normal, pero no menos bueno: “El gordo”, de gran profundidad y complejidad manteniendo el espíritu de los afrutados de rueda. Lo maridaron con un bacalao a la plancha con hummus ligero.
El tercer vino fue un Rioja que enamoró a María tras el primer sorbo. Se trata de “The invisible man”. Vino suave al olfato, correcto, fresco y afrutado que te llena de vainilla todo el paladar nada más beberlo. Nunca habíamos probado un Rioja con este postgusto largo para ser un crianza sobre roble francés. Curioso y, a la vez, atractivo. Muy bueno. Lo maridaron con un steak tartar de buey espectacular tanto en la presentación como en la boca.

El cuarto vino, para nuestro gusto el mejor de todos: “Maquinón”. Denominación de origen: Priorat. Sutil y algo cerrado en su primer sorbo. Comenzó a dejar todos sus encantos a partir del segundo trago, cuando se abrió en la copa. Es complejo y soberbio, delicado y aparentemente distante. Una delicia acompañada de un hojaldre de champiñones con jamón ibérico.
El último, quizá pensando más en el postre, fue un Monastrell de Jumilla, vino de la tierra jugoso y dulce, como enseña este tipo de uva, y para nosotros de las más interesantes. Se llamaba “MMM”. La taberna Añorga lo maridó con una tosta de centro de chuleta con aceites especiados simplemente grandiosa.
Nos quedamos con ganas de repetir.





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